miércoles, 15 de febrero de 2012

La amistolerancia


Todo se reduce a lo mismo. Observación, reflexión, gestión. El amor y otras amistades sin momentos íntimos es tan libre como lo eres tú. Cada uno ama a su manera, lo expresa como le da la gana y te lo vuelca en medio de la cara. Si te hace daño, vas al botiquín y te curas. Si apesta., te lavas la cara. Si pasa por la yugular, transfusión en vena delante de algún espejo solitario. No puedes cambiar el amor. No puedes pedirle a otro cómo te gusta que lo exprese. No puedes medir nada. Tu balanza es una balanza entre millones de balanzas. Él hoy ha hecho algo que me dolió. Pero no puedo pedirle que lo haga de otra forma, que me gusta más que hiciera bla bla bla. Con los amigos puedes hacer poca cosa. Dices, hablas, cuentas, taladro al cuadrado, lo que quieras, pero todo va a seguir igual. Los quieres porque sí. 
Eso sí, aun no se me ha pasado. Ya lo abrazaré después. 

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