domingo, 8 de enero de 2012

Las bicicletas son para otros veranos


En el horóscopo que nunca leo excepto una vez al día mientras desayuno ponía que si no tengo pareja, debo estar atenta a los alrededores. 
He terminado mi café y el tipo más alto de todos los bares del mundo me ha preguntado si el taburete de mi derecha estaba libre. Prometo que estaba muy atenta. 
Yo sorteaba cuatro monedas de euro en mi mano mientras él pedía cambio a la camarera para, debido a mi extrema atención y agudeza visual, comprar tabaco.
He ido a hacer lo mismo que él, unos pasos por delante de él. He acabado dándole yo al botoncito de los adultos para que él sacase tabaco. Seguía atenta. Tan atenta que esa mierda de gesto me ha recordado, una vez más, que nada cambia a no ser que cambies tú: Una mujer con treinta y seis que lo único que ha hecho en el amor es dar. Y ofrecer. Regalar también. Así que él, ajeno a mis lecturas esotéricas se ha servido de mis servicios para hacerse la vida fácil. Ja! cómo me suena. 
En la terraza del bar donde más tarde ambos fumábamos me ha dicho hasta luego. Me ha sonreído dos veces y media. Esta última es porque había dos niños con bicicletas nuevas jugando al ahora me pillas tú. La niña siempre vencía al niño. No como yo. Yo cuando era pequeña mmm... yo cuando era pequeña no tenía bici. Por eso no aprendí que correr delante de un chico enriquece más que ir detrás. Porque teníais que haber visto la cara de la niña. La felicidad completa oye. 
Le iba a contar todo eso al tipo más alto de todos los bares del mundo, pero ahí ha sido cuando me ha dicho hasta luego. El caso es que cien pasos más lejos se ha dado la vuelta para mirarme. Pero yo ya estaba montada en una bicicleta de mentira corriendo hacia mi coche para esconderme de carreras a dos bandas, metas, objetivos y ganancias que siempre acaban en finales donde siempre soy la primera de los perdedores: la segunda. 

2 comentarios:

  1. Qué bueno, hija.

    La historia no, la historia es una mierda ( las mujeres podemos convertir gestos cotidianos en una buena mierda si nos ponemos a ello)

    La narración está llena de hallazgos :)

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  2. A mí se me da de muerte la conversión de nimiedades en hechos trascendentales, sí. Qué bonito.
    Lo otro, la narración y eso que dices, pues no sé, ya sabes que no tengo ni puta idea de nada

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