viernes, 20 de enero de 2012

Cuatro antiguos idiomas

Hay escenas que me sé de memoria: el silencio, por ejemplo. El silencio haciendo un túnel dentro de una montaña de versos. Ahora también es ese lugar.


Luego me doy cuenta de que a veces quieres cosas, pero no las necesitas. En mi caso sí. Pero también era mentira.

La soledad apesta, ya lo decía el poeta que a veces me puebla. La soledad es bella, se oyó una voz en las afueras.

Tenía dentro tantos planes que cargármelos me va a ocupar demasiado tiempo. Y ni siquiera sé qué hora es. 

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