domingo, 15 de enero de 2012


6 comentarios:

  1. Cuántas veces a cualquiera de nosotros nos hubiera ido bien leer esto... Pero yo es que soy de las otras, de las que no se marchan, de las que se empecinan, de las que acumulan cicatrices como trofeos de guerra. Yo no me marcho hasta que está todo perdido...
    La dignidad la llevamos puesta, querida.
    Un beso.

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  2. Cierto. Pero no es huir. Es saber que sí está todo perdido, teniendo en cuenta que ese 'todo' soy yo.
    Mua

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  3. Nada se ha perdido mientras sigas respirando... (creo)

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  4. no, es al revés, se ha perdido todo menos la respiración!

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  5. ¿Y eso dónde te ha salido? No me digas que en la galleta de la suerte de los chinos...
    Yo soy de las que se empecinan también. No escapo del daño, me quedo a transformarlo. Salgo escaldada, claro.

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  6. Pues si quieres que te diga la verdad, ese texto se me apareció hace varios meses. Lo recorté y lo pegué en mi chapa metálica donde pego cosas a recordar. No lo recordé.
    Antes de ayer, cuando miraba al techo preguntándome qué hostias hacer con mi vida, tachán!! se me apereció de nuevo en la mirada. Así de complicado fue.
    Es bonito eso de ser 'transformadora del dolor'. A mí siempre se me ha dado bien, teniendo en cuenta que nadie ha hablado de en qué transformamos el dolor. Yo fui experta en convertirlo en 'sufrimiento'. Así me fue siempre.
    Ahora? Ahora no tengo ni idea de nada. Pero eso ya lo sabéis.

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