sábado, 26 de mayo de 2012

Dice la vida que dejes de insultarla

Qué pequeños nos vemos siendo la vida tan inmensamente grande. A veces pasa eso, apenas dos metros cuadrados de piel, que no sé dónde leí que esa era la insultante cifra que nos envolvía, como filtro para expresar el todo. Hoy es de esas veces. Infinitas ganas de tantísimas cosas que el apartamento es ínfimo, la ducha se asemejaba a una de esas gotas que anuncian tormenta y al final ni tormenta ni aguacero; todo es pequeño hoy, menos lo que pienso. Aquí dentro la sensación es parecida a una silueta humana que abre los brazos de par en par queriendo abrazar el planeta tierra. Que no me cabe el corazón, ni los pulmones me aguantan más tabaco, ni este vientre tiene espacio para más mariposas con pinta de cuervo. Ni los párpados se dan la vuelta, ni piensa la boca tragar más sinsabores. Es la revolución de los costados, el norte buscando la veleta. Imagina una de esas animaciones de colores vivos, líneas fluorescentes, esas imágenes que condensan todos los trayectos de todos los coches con los focos encendidos en movimiento. Amplía la imagen, pantalla de cine para el record guinnes. Ahí, en el fondo, al final, en el centro, hay un punto inmóvil de color negro que se llama como yo. 

La concentración extrema de ganas no resueltas termina compactándote, 
de tanto guardarlas, 
de tanto encerrarlas, 
de tanto apartarlas, 
de tanto sustituirlas 
por crucigramas y presentes 
que sustituyen al único que pretendías, 
de tanto tanto tanto. 

Hay una línea gruesa delante de mis pies. Apenas unos metros me separan de ella. Espero turno, como en los bancos, en el supermercado, en las colas de los conciertos. O la cruzo o vendrá la vida enfadadísima a preguntarme qué coño se me está ocurriendo hacer con ella para malgastarla de esta absurda manera. 

jueves, 24 de mayo de 2012

Dirección/rumbo/destino vs poder dormir

Ideas claras. Recuerdo cuando los otros decían que yo valía y que era grande y casi tremenda porque entraba a los bares con la cabeza alta y los tacones sonando. Aparentaba tener las ideas claras, ja! Nunca mentí y siempre lo dije, no tengo nada claro. No me creían.
El tiempo ha pasado y sigo siendo lo mismo, la misma que no miente, la misma que no sabe nada, los días se fueron y algo se aclaró, pero no fueron las ideas concisas y concretas. Ya sabes, esa línea de vida, ese destino, Itaca y su puta madre. Yo no sé dónde voy, a lo único que he llegado es a saber dónde no quiero ir. 
Hay personas que tienen sueños definidos, tan nítidos como las pelis en hache dé no sé qué que nunca he visto. Los hay como nosotros, futuro difuminado. Nos aferramos a esos presentes que no queremos, eso es lo que nos salva. No es huir, es otro tipo de selección, diferente pero igual de válida. A veces me gustaría tener clarísimo quién soy, dónde voy, de dónde vengo y cómo voy a pagar el enorme préstamo que pedí hace no sé cuánto. Pero no soy esa, decido por momentos los lugares donde quiero apoyar el culo, donde quiero descansar, soluciones momentaneas para instantes concretos. Puedo imaginarme en Canadá buscando curro como delineante o coger un tiesto y plantar cuatro cactus para vendérselos a las pocas amigas de mi madre. Una sueña por dentro grande y lejos, una vive a ratitos pequeños. 

No sé cuál es la mejor opción, como siempre, sólo aprendes haciendo. Ahora sólo me protejo de la lima de grano grueso que me impide descansar. Se me olvida mirar más allá de las gafas de cerca. Olvidas qué te gusta, qué prefieres, qué era aquello con lo que soñabas y te salvas, sobrevives, te mantienes... Ya lo decía Txetxu, objetivo: No caer. 
Hoy basta eso. No caer en el abismo conocido. Lo de dirigir una vida entera pesa tanto que este cuerpo, que perdió hace meses dieciocho kilos de más, no puede sostener. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

Broma

Tampoco escribo como escribía ni sonrío como aquella vez que me dolió la mandíbula dos días. Estoy cansada y dicen las malas lenguas que los días vienen arrastrando piedras, que andar cuesta demasiado y correr ya no nos lleva a ningún lado. 
Cuentan que en alguna parte la vida sigue sin mis ganas, que hay mañanas airadas y tardes en las que vuelve a amanecer la luna a eso de las nueve y cuarto.
Hay quien jura amor eterno como antaño y coches que arrancan con rumbo y destino claros. Los hay que se divierten, que tienen planes, sueños y el entusiasmo metido cual piedra en el zapato. 
Aseguran que la vida está llena de puertas, que cada minuto anuncian un vuelo en los aeropuertos cercanos, que no duele la música, ni la poesía, que las plazas están llenas de peces, que el mar está en cualquier esquina. Que por enamorarse no hay que pagar ningún precio. 
Que el destino... Cuentan que lo que sueñas es real, que lo real convence, enriquece y remueve. Que se visten de payaso en los duelos y que el barro huele a canela. Dicen que los pozos son sólo túneles de escaso recorrido. 
Lo dicen, lo he oído en alguna parte, que mis días son una puta mentira, que me secuestraron hace dos años diez alienígenas malvados, que en otro mundo, en otro rincón, en otro maldito tiempo sigue existiendo una mujer feliz que no se acuerda de escribir lamentos. Que sólo escribía novelas, que vivía de las rentas, que dormía a tu lado siestas de dos horas y media, que volaba en desayunos compartiendo croissant y magdalenas. 
Una aventurera, allí vive una aventurera que le contará a sus nietos que por más que exprimas la vida y la rutina y los momentos, va a seguir saliendo zumo para tres o cuatro pacíficos. Que plantaba gladiolos y calas al lado de tomates y lechugas tan verdes que aterraban, que ese era el único miedo alquilado... 

Allí, en ese lugar, esa mujer sólo se parece a mí cuando está enferma, muy enferma, cuando los termómetros siempre marcan cuarenta y el peine se queda con sus pelos, cuando al borde de la cama dos médicos le cuentan, a ella y a los otros, que la agonía que precede a la muerte está asquerosa e injustamente cerca. 

miércoles, 9 de mayo de 2012

O cómo correr para encontrar un descanso

El mundo entero tiene un extraño color rosa mientras yo me visto de negro en escenarios de teatro inventado. Soy la directora de las peores películas de miedo, incluso he creado el concurso a la mejor interpretación de ideas diabólicas. Soy yo; actriz de reparto y protagonista, segundona y suplente. Creadora de cortos, de largos, de medios, de secretos a gritos, de voces silenciosas, de cavernas y otros mitos. Leyendas oscuras que alimentan, si no cada uno de mis pasos, sí todos los espacios que hay entre ellos. 
Es difícil parar una mente que  se creyó dueña del teatro, la que tiene más aristas que insectos hay en el universo y a la que no le es fácil someterse a ningún criterio selectivo de beneficios para el cuerpo que tiene 'debajo'. Parar. Frenar al menos. Descansar. 
Es un bucle, porque además es ella misma la que busca cosas para frenarse. Es ridículo. Doscientos millones de caballos que, muertos de sed, corren más, y otro poco, y más aun, buscando el oasis. Y cuanto más corren, más sed. Pues algo así. 
Luego está el corazón que nadie sabe dónde habita, se ponen las manos en el pecho, teta izquierda y suburbios del pulmón para mostrar qué parte es la que más duele. Así como si alguien en paro cardíaco no sintiese dolor. O pena. O esa extraña emoción que precede a la muerte cuando te rodean los que te quieren. 
O para qué hablar de las tripas, que se te encogen, que se disfrazan de lapa, de sanguijuela, y te estrujan tanto el diafragma vital que cada respiración viene a ser como buscar el puto salvavidas sin usar que matarías por encontrar la noche en la que se hundió el titanic y Kate Winslet no le dejó ni un trocito de tabla al niñato de Di Caprio. Pff. 
No sé. Ansiedad. Que al fin y al cabo es miedo. Cansancio. Que al fin y al cabo es miedo. Tempestad. Que al fin y al cabo es lo de siempre: La ausencia del objetivo que nunca has logrado desligar del deseo que te hizo buscarlo.


miércoles, 2 de mayo de 2012

El maestro aparece cuando el alumno está preparado vs el alumno aparece cuando el maestro está preparado

Iniciación a...

Escritura
Teatro
Pintura
Dibujo
Escultura
Costura
Lectura
Magia
Jardinería
Malabares
Papiro no sé qué
Danzas
Yogas y compañía
Meditación
otros etcéteras 

Todo eso pasaría en la escuela taller de una chica de Murcia con muchas ganas de aprender, con ganas de que todo el que pasase por allí descubriera al maestro que lleva dentro bla bla bla, si el dinero no moviese la rutina.


No me gusta la gente que utiliza el feis para hablar de fútbol, no me gustan los enlaces de política, no me gustan los mediocres, no me gusta la rutina convertida en urgencias que anulan importancias, no me gusta el escaso valor que se le da a lo único que formará parte de ti, el puto momento en el que vives, no me gusta pedir cariño, no me gusta que el sexo sea sexo porque toca sexo, no me gusta el olor de la col cocida, no me gustan las algas, no me gusta el exceso de maquillaje, no me gustan las camisetas de agosto en abril, no me gustan los pies, no me gusta la oficina del paro, no me gustan las risas fáciles, las posturas incómodas, las conversaciones eternamente superficiales, no me gusta despertarme a las siete de la mañana, no me gusta la mala hostia de Mariano, no me gustan los que se mueren de miedo sin hacer nada con el miedo, no me gusta no tener un blog donde escribir cosas y que el no tenerlo haga que a los pocos días de cerrar el previo todas mis frases empiecen por no. 

Se dijo...



Una ella: 

Ayer vi a un chico con mucho amor en el pecho y más ganas de darlo y completar(se).
Ocurre que en el desamor traspasamos el subsuelo porque de otra forma no podríamos empezar de cero y volver a enamorarnos. De ahí que reincidamos con la misma intensidad (que no de la misma manera)

El amor es el adolescente eterno.
Cuando llevas un tiempo recuperado del desamor, empiezas a acumular amor para otro alguien. Ni deseo, ni pasión, ni rollete, ni cariñico. Va fraguando poco a poco, no te das cuenta. En realidad la consciencia de las cosas nos visita cuando ya han pasado. 
El caso es que se acumula ahí y si no vienen ningunas manos a liberarlo empieza a salir por los poros. El cuerpo es un chivato, no lo olvides.
Así vi al chico de ayer; con un montón de amor acumulado para regalar a los primeros ojos que se atrevan a verlo.
Lo bonito es cuando hay cruce de miradas.


Otra ella: 

Estoy de acuerdo con lo que cuentas, pasa poquito a poco, al final la razón es que somos amor. Es como si esa fuese siempre la esencia, lo otro, el desamor y su dolor y sus penas y tragedias lo tapan, lo esconden, lo intentan romper, lo machacan... Como las florecillas que planto, puedo estrujarlas, incluso ahogarlas con demasiada agua, se secan muchas veces, pero en ellas pasa (casi todos los siempres) que luego, al tiempo, aunque pasen muchos días, algo vuelve a retallar... y está retallando por debajo de la tierra y tú no lo ves, hasta que empieza a salir por encima, como los poros de los que tú hablas... Y ya está, proceso cumplido de nuevo, el eterno amor. Sí, eso.





sábado, 21 de abril de 2012

mi mi mi

Salvar, tampoco es que quiera que me salven, es sólo que tiremos ambos, que no sólo mi cuello y mis manos y mi corazón y mis piernas y mi destino preferido sean los únicos que tiran. Que deje de haber un 'mi' delante en todos los esfuerzos y que lo de ser dos tenga algún sentido más que el de escribir bonito y publicar en blogs párrafos emocionantes.

 Pensé algo parecido al lee esto

jueves, 19 de abril de 2012

Yo sólo escribo lo que no entiendo

Podría hablar de la diferencia entre hacer el amor follando y follar haciendo el amor pero en realidad no sé por qué querría hablar de ello si ya lo tengo tan suficientemente claro como para callarlo. 

lunes, 16 de abril de 2012

Somos los más listos del universo, nos quedamos con los que nos interesa, bandidos!

Decía Cé...hace poco, cuando nos burlábamos de ese fantástico 'aquí y ahora' que tanto nos potenció otras veces: "Lo bueno del presente es que pasa"
Pues eso. Pasa siempre. La frase es buena para los momentos en los que quizá, tal vez, incluso podría pasar más rápido

miércoles, 11 de abril de 2012

lunes, 9 de abril de 2012

Sueña alto aunque lo hagas solo

Demasiada espera sin la ene y sin la zeta y sin la a detrás. 
Nosotros. Qué misterioso el plural que se forma en uno solo. 

jueves, 5 de abril de 2012

Mónica y yo

Fuimos a la misa de la madre de mi amigo, quedé con ella en la puerta, llegué tarde, para variar. Ella no, para no variar. Ella siempre te espera. Me dijo de quedar veinte minutos antes para poder sentarnos, la llamé diciéndole que entrase, que no quería que sus piernas estuviesen rígidas durante una hora sólo porque mi pelo y yo hubiésemos discutido frente al espejo. No, yo te espero aquí en la puerta. Y así fue. Como siempre. 
Nuestras cuatro piernas subidas en tacones de demasiado vértigo para una iglesia aguantaron estoicas los cincuentra y tres minutos y trescientas catorce lágrimas recién paridas. Ella me recuerda a todo eso que ya no está, a la vida de antes, cuando las mujeres se bien peinaban los domingos y estrenaban vestidos de franela el día de todos los santos. Ella es la mujer de los cuadros de arte del siglo dieciséis, es la madre madraza materna. Tiene los mismos años que yo en el carné y el alma embrujada por hadas que ya se fueron. Me llevó, en medio de esa misa cuyos asistentes tal vez no creyesen en el dios que nos miraba desafiante desde esa cruz con florecitas blancas, pero creen en algo más. Creían que la madre muerta de mi amigo Jesús nos estaba viendo allí, llorándole y sonriendo al darnos la fingida paz. Dos mujeres se levantaron a coger la cesta que representa el diezmo, lo que lleves suelto es para ellos, para los que lo necesitan más que tú. Para los que no llegan a final de mes, ni a mediados ni al día uno. Tú al menos llegas al seis. Mi amiga sacó cuatro monedas de su bolsillo, yo ninguna. Y me cogió la mano y me dio dos de sus monedas. Y me llevó a los siete años, cuando mi madre, en la punta del banco de una iglesia, nos daba una moneda para echarla a la misma cesta. Los cinco hermanos participábamos del extraño diezmo, sin saber qué era el diezmo y aprendiendo a fingir que aunque no tengas dinero, siempre puedes dar el de otro. Yo aprendía de la carencia propia y de la generosidad de mi madre. Su modo de decir: lo mío es tuyo y cuando sea un nuestro bailará para ser de ellos. De otros. Mi amiga me dio dos monedas de veinte céntimos y la besé. Sonreí y puse a brillar los ojos. La ternura que la invadía, en su pelo rizado, en sus labios poco pintados, en su chaqueta de punto, en sus ojos marrones buenos, tremendamente buenos, me elevaron. La vida está llena de bonitos gestos. Y a veces da igual el gesto, da igual si crees en el dios de esa horrible cruz, da igual si cuatro días antes, en el bar, criticaste a la iglesia porque invierte el dinero en cuadros con marcos de oro. Me quedé con sus manos dándome en silencio y a escondidas las dos monedas de veinte céntimos para que las echase a una cesta de mimbre color marrón. Fui una niña pequeña que se sentía protegida por mi amiga, amiga a la que no veo casi nunca, con la que no hablo casi nunca, a la que apenas le he dicho te quiero. Me sentí protegida y la quise tanto como quizá ella nunca sepa. O sí. Cuando le envíe este texto por si le sirve para sonreir largo y lento. 

Luego fuera hablamos de tantas cosas que me metió en sus pulmones, lloré con ella y me alegré de estar viva. 
Y nada más. Para qué más. 

domingo, 1 de abril de 2012

Nada sustituye a la otra realidad

Y entonces, cuando te has tomado cien cervezas en el feis, te has abierto botellas de vino porque alguien lo comentó en tu estado, cuando le has dado volumen a la canción que te han encasquetado en el muro, cuando en el chat alguien te da un abrazo con forma de no sé qué emoticono, cuando te has descojonado literalmente por ver escrita una broma absurda, cuando te has conectado cienes y cienes de veces para, precisamente, desconectar de otras cosas... Entonces, luego, un domingo rozando las dos, te das cuenta de que el feis es la mayor mierda del mundo. Porque te sientes más solo que la luna y tus trescientos amigos que no conoces y los otros cuatro que sí, no están aquí. Al lado. E internet, de repente, no sirve para absolutamente nada. 

viernes, 30 de marzo de 2012

domingo, 25 de marzo de 2012

Lo que hacemos fuera no siempre refleja lo de dentro

Tiramos la basura todos los días y sin embargo, míranos, arrastramos dentro la de toda una vida.

Reflexiones que nacen mirando un cubo de basura lleno que llevaba en la cocina más de cinco días :s

sábado, 10 de marzo de 2012

Los otros rincones de la vida


Él dijo que llamaría, como tantas y tantas veces. Ella, como tantas y tantas veces, anuló las horas que pertenecían a otros quehaceres. Reunión en la fundación de las horas usadas y algún café en compañía. Anuló esa parte honda y ancha que la vida te requiere para mil millones de toneladas de cosas. O tan solo una. Es indiferente. Ella anuló otros mundos, otros ratos, otros momentos. Esperó, como siempre esperaba, dándole cabida en el reloj del ordenador, en el reloj de la cocina, en el reloj del coche, en el reloj de la pared del bar, sólo a esa llamada. Esperaba que viniera, esperaba oír un te quiero, esperaba todas esas cosas que no llegaban.
Entendió el error. Hay muchos trozos de vida dentro de cada pulmón. Ella solía abrir las ventanas para airear sólo uno de esos trozos. Así el vacío era tan grande como el resto de la vida, vaciar una caja de toda la tierra que llena el Everest y ver que no se llena.
Eso es esperar. Esperar trae decepciones y frustraciones y momentos infinitos a ninguna parte. Esperar una cosa. Obtener ausencias.
Entendió las razones, se comprendió, se aceptó así, mujer enamorada del amor, con tantas ganas de sentirse querida que a menudo olvida que la vida son más cosas. Cosas. En general. Cerveza o sol con palabras, fumar un cigarro en la parte trasera de la tienda de hierbas o comida de pobres en la plaza central de la ciudad. Apartaba continuamente todas esas vidas que también le pertenecían porque su mirada clavaba dardos en sólo una de ellas.
Era un error. Pero el conocimiento del error no lleva consigo la solución. Pensar, pensar y volver a pensar en los errores. No hacer nada con ellos es mantenerlos. Es seguir haciéndolos. Perpetuos resultados que dan al mismo sitio.
En las acciones están los trucos. Mezclar las ideas con los hechos, dicen, es la única manera de enmendar zonas tristes que no van a dejar de serlo pero quizá se aparten, se escondan un poco. Dar rienda suelta y espacios airados a otros mundos. Menos enriquecedores decía una voz. Al menos son algo más que este vacío decía otra.
Y así, escribiendo rápido un sábado al mediodía descubrió que los pies pueden moverse en bosques oscuros a los que siempre llega la primavera.
Tal vez no haya laderas verdes con flores frescas, orillas del mar que refrescan tobillos cansados, no habrá manos que te abran cervezas al rozar madrugadas eternas.
Pero también hay papel protagonista en kilómetros a la capital, en conciertos de acceso gratuito, piropos en alguna esquina y semillas de albahaca mostrando belleza caduca.
La vida. Esa cumbre inalcanzable al otro lado de lo que ahora tengo. Pondremos rumbo allí aun sabiendo que es más que probable que nunca coronemos la cima de alrededor. 

jueves, 8 de marzo de 2012

Lo iba a poner en el feis pero...

Oh mujeres del mundo!! Gritad conmigo: Dónde están los hombres!?!? jajaj... En serio, que el día en sí mismo, para qué hace falta? Que no necesitemos etiquetas y fechas señaladas para sentir ese algo que ya sabemos nosotras. Que no necesitemos que nos lo cuenten, que nos lo digan desde fuera y ni si quiera que lo reconozcan. El reconocmiento, el empeño, el orgullo y la satisfacción van por dentro. De ahí al mundo al resto del mundo sólo hay un pasito... :)

... Pero allí se malinterpreta, fijo. Lo sabré yo que tengo doscientos no sé cuántos amigos y no conozco a ninguno! :s
Luego me ha salido esto, pero tampoco voy a ponerlo:

No creo en las mujeres, no creo en los hombres. Creo en el otro sexo, el que se mezcla, se une, se complementa, se comparte y hace crecer a todos. Sí, estoy hablando de foll... que no coño! que iba en serio!

Valeeee! ya me voy! No me entiende ni dios, no?

miércoles, 7 de marzo de 2012

lunes, 5 de marzo de 2012

La imaginación no cuenta conmigo

En los alrededores de mis sueños también sales tú. Y en mis desamores condensados en tres minutos y poco más. En la cafetera que compré el viernes andan calentándose tus cafés al gusto. En la falda sin planchar, en los textos que sólo pienso, en este taburete de al lado y en el monitor del ordenador. En el techo sin rascar, en mensajes que no llegan pero que podrían llegar, en los mañanas que genero y en esas cenas donde hay de todo menos cena. En domingos al sol, en lunes de mentira y en la sujeción de un paraguas que, algún día, no sé, nos tapará de alguna tormenta. En los cigarros a medias, en el perchero previo de toallas donde secarme, como tu cuerpo. 
Tengo una boca despoblada y una cintura que no se acuerda de tus manos. Tengo rodillas gimiendo en el suelo y tu ausencia en plena frente.
Antes mi imaginación era pura magia. Aparecerte y desaparecerte, eso era todo. De un tiempo a esta parte ya no controlo la segunda opción. 

jueves, 23 de febrero de 2012

Lo que da de sí el guión


Y este cuello sin tus besos y estos labios sin absurdas palabras para ti, estos bolsillos llenos de cosas, por no decirte, por no exponerme, por no abrir. Este cajón con recuerdos que no lo fueron, estos pies corriendo hacia atrás, esta boca que se muere, estos ojos sin dardos a tu voz. Este cuerpo se aniquila, estas tetas sin ti, estas piernas vacías, este maldito corazón gris. 

Otro

Dividida entre el sí pero dejémoslo ahí. Entre protecciones y aperturas, entre eslabones sueltos, entre prisiones sin techo y otra vez sin ti. Sin ti. Sin ti. Muchas veces sin ti en este párrafo que por no decir tanto se quedó con la mitad sin escribir. Este corto queriendo entender, este texto queriendo romper. El nudo, tu corbata, aquella cama, el hotel y el resto de sandeces que no llegaron a suceder. 


O tal vez más

Vivir sin mostrarme para proteger mis versos de ignorancia externa. Sobrevivir fingiendo ser otra. Una mujer que mira al frente, que entierra desamores por lógica, que incita a no tener miedo. Otra, otra que nunca fui. 

miércoles, 22 de febrero de 2012

Regalo público


Ella con escote, con sombra en los ojos y caderas apretadas, ella en medio de vendavales de frío recogiendo leña. Ella y su hijo, ella y el amor, ella y el pasado vistiéndose de blanco a través de su imaginación. Ella con ganas y ahínco, con pesares y ruido, con vestidos ceñidos y dientes al aire buscando sonrisas alrededor. Ella abrazando, vendiendo, aconsejando. Abriendo un corazón que estuvo demasiado tiempo tendido a la intemperie y rellenando de orgasmos su esternón. Ella en medio de lugares que se convierten en hogar, ella en alquileres y juicios, en ventas, en pensión, en cazadoras con agujeritos por donde ya no se cuela el frío. Botas y tacones para la ocasión, cualquier día es un gran final y cualquier momento un buen recuerdo.
Por todo eso que te queda, por todo eso que llevas dentro saliendo a borbotones hacia fuera, por todo eso que viviremos, disfrutaremos y nos llenará las miradas de amor.
Sigue creciendo como crecen las rosas, como aguantan las flores en tu local, como una madrugada de sábado sin domingo a la vuelta, sigue creciendo y dándole alimento a la niña que se te asoma bajo las cejas cada vez que sale el sol. Eso. Por todo eso…

viernes, 17 de febrero de 2012

Esto era antes

Le digo que me voy a abrazar a ella como una lapa, como una garrapata, como un koala en extinción, como el hilo de los paracaídas, como un gorro de lana en el polo norte. Un apéndice, un cuerpo inerte que necesita sosiego, y alientos varios, y palabras al oído durante toda la noche. La vida que se mete a presión en una sola tarde, y te viene encima el inicio, el principio, los durantes y el después que termina a tan solo un par de horas de escribir estas cosas. 

Nunca terminas de ser algo

Al fin y al cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos

Del maravilloso libro de la sabiduría contemporánea: feisbuk :s

miércoles, 15 de febrero de 2012

La amistolerancia


Todo se reduce a lo mismo. Observación, reflexión, gestión. El amor y otras amistades sin momentos íntimos es tan libre como lo eres tú. Cada uno ama a su manera, lo expresa como le da la gana y te lo vuelca en medio de la cara. Si te hace daño, vas al botiquín y te curas. Si apesta., te lavas la cara. Si pasa por la yugular, transfusión en vena delante de algún espejo solitario. No puedes cambiar el amor. No puedes pedirle a otro cómo te gusta que lo exprese. No puedes medir nada. Tu balanza es una balanza entre millones de balanzas. Él hoy ha hecho algo que me dolió. Pero no puedo pedirle que lo haga de otra forma, que me gusta más que hiciera bla bla bla. Con los amigos puedes hacer poca cosa. Dices, hablas, cuentas, taladro al cuadrado, lo que quieras, pero todo va a seguir igual. Los quieres porque sí. 
Eso sí, aun no se me ha pasado. Ya lo abrazaré después. 

martes, 14 de febrero de 2012

Si al menos la cámara fuese lenta

Habéis sentido alguna vez, yo qué sé, por casualidad, de repente, que vuestras piernas son como las dos rayitas de cualquier botón pause? Pues eso

martes, 7 de febrero de 2012

Porque sí

Sigo teniendo el mismo sueño. Alguien llega a mi puerta; no sé de dónde viene, no importa, tal vez no es de muy lejos. Me dice que ha venido a buscarme. Y yo no tengo que hacer nada; sólo dejarla pasar.


Ella lo escribió un día y yo me lo cuento a cada instante

Se alquila bañera limpia, yo llevo el jabón


Me arrepiento profundamente!!! Jamás lo volveré a hacer!!!
Como delineante innovadora, decoradora frustrada y creativa empedernida (:s) admito que jamás volveré a decirles a los clientes que quiten las bañeras de sus casas y pongan pies de ducha!!! 
Quiero un puto baño!!! Burbujas, espuma, que se enfríe el agua, capuzarmeeee cutremente en una bañera normal y corriente!! Ayyyyy

domingo, 5 de febrero de 2012

La adolescencia no tiene edad


Esto es lo que suele pasar cuando una decide ir de digna y altiva y utiliza como símbolo, atención a la hazaña: No cogerle el teléfono al hombre del que estás enamorada y que, presuntamente, no te ama como tú esperas que te amen los numerosos hombres de tu vida con los que te has topado.

Suena el teléfono; como llevas pensando en el plan doce intensas horas, lo tienes clarísimo, ni de coña le darás al verde. Sorprendentemente te quedas mirando la pantalla mientras dura el sonido, leyendo su nombre una y otra vez repitiendo mentalmente: Sufre cabrón! Mira lo que soy capaz de hacerte! Qué creías? Que no tenía valor? Oh! A mí con retos! Yo, que una vez llegué siete minutos tarde a una cita con mi ex. Yo que un día mantuve mis planes de toda una tarde y fui al examen de oposiciones para el que me había preparado dos años en vez de quedar con Juan como él pretendía, para tomar un café. Mira lo que soy!

Bien, el teléfono deja de sonar y también deja de latir el corazón que, segundos antes, se había convertido en un hipopótamo de trescientos doce kilos con altos tacones sobre un tablao flamenco bailando claqué.
Dos pensamientos irrumpen la exagerada calma que hace juego con tu cuello tipo pecho palomo y barbilla al horizonte:

¿Habrá pensado que ya no estoy enamorada de él?
Voy a llamarlo

Y a continuación el diálogo que estableces contigo misma, como si ‘tigo’ fuera otra y ‘misma’ una que pasaba por allí:
-No, no vas a llamarlo.
-A qué hora ha sido la llamada? Si dejo pasar veinte minutos creo que será suficiente para que se de cuenta que a mí, tonterías las justas, que yo quiero, aspiro y deseo a algo mejor de lo que él me ofrece y que soy una chica completamente independiente que no va por ahí perdiendo los vientos por el primero que le dice qué ojos más grandes tienes. En veinte minutos da tiempo a pensar eso incluso dos veces. Y a acojonarse. Mucho. Muchísimo.
-Sí, bueno, de hecho lo mismo si no lo llamas ya, podría incluso estar suicidándose, mira lo que te digo.
-Que no te rías de mí misma, o sea, de ti misma. Vale, no pienso llamarlo.
-Claro joder, cuando consigas hacer esto mismo unas sesenta veces, lo que persigues se verá resuelto.
-Pero qué es exactamente lo que queremos conseguir?
-Mmm… que te valore
-Y qué tiene que ver que le coja ahora mismo el teléfono para que me valore? Puedo hablar con él del tiempo, de los peces de colores, de lo bien que me lo he pasado el fin de semana saliendo sin parar a tirar la basura cada vez que generaba un poco de basura.
-No, no era para eso del valor, espera que recuerde, era para que él sienta que no te tiene cada vez que quiere, que no dirige tus tiempos, que tienes vida propia.
-Pero es que eso es la mentira más grande que he oído en mi vida.
-Tienes razón, llámalo

Y sin pensarlo mucho porque sabes que si lo piensas mucho lo que vas a hacer no es lo que habías planeado estratégicamente contigo misma en las últimas doce horas, marcas su teléfono. Así como con espasmos. Record mundial de tiempo mínimo empleado entre pensamiento-acción.

Y entonces, aun digna y completamente feliz entre cuyas líneas de tus manos puede leerse abiertamente que lo estás llamando sólo porque eres educada y acabas de ver, casi sin querer, varias llamadas perdidas entre las cuales estaba la de él, escuchas cómo te rechaza la llamada. Está ocupado. Está haciendo otra cosa. Y no, probablemente no está suicidándose.

Los cinco, diez, treinta, cuarenta y cinco minutos siguientes sabes, sin que nadie te lo haya dicho porque sigues siendo infinitamente lista, que no, que un suicidio no dura tanto, que un pis termina mucho antes y que la imaginaria compañía con la que estaba cuando sonó tu teléfono, probablemente ya esté cenando en su casa con sus hijos y su perro en las rodillas.

Y te quedas con la cara de gilipollas más gilipollas que se ha visto nunca jamás en el planeta tierra. Pero un gilipollas de poco a poco. Del ir abriendo los ojos así despacio hasta que si fueses más flexible, los párpados te habrían dado siete vueltas y te rodearían cual traje de neopreno modo buzo profesional.

Ocho minutos de gloria a tomar por culo. Con lo bien que ibas y mírate, con otras doce horas por delante de espera angustiosa hasta que él, al día siguiente, te llame porque ha encontrado un hueco libre entre el curso de comics amateur y el pase de cine independiente de películas mudas del siglo XIII o quién sabe, ha quedado con alguien que se ha retrasado y se aburría.

Pero eso sí, mañana no se lo cojo ni de coña. Por mis cojones.
Bueno, si me llama por la mañana le llamaré yo por la tarde como si no hubiera mirado el teléfono en todo el día. O si me llama temprano, le llamo rozando el mediodía. O bueno, me quedan pocos minutos en la tarifa plana del móvil, tal vez se lo coja por ahorrar. Sólo por ahorrar.

Que no. No y no y no. Mañana lo consigo. Puedo llamar a la compañía de teléfono para que me cambie el número. ¿Y si lo apago todo el día y sólo lo enciendo por la noche? Ah no, que esto ya me pasó y fue cuando me colgaron desde movistar porque a mi terminal no le pasaba nada y le llegaban perfectamente todos los mensajes de llamadas perdidas. No sé. Voy a llamarlo otra vez a ver si es que no lo ha oído antes y le ha dado sin querer a lo de rechazar. 

miércoles, 25 de enero de 2012

Eddie Vedder debería clonarse


Hacer algo por primera vez. 
El qué? pregunta el coro. Qué más da, contesta el actor. 
No es lo que hay detrás, es el durante. 
Hoy ha sido escuchar una canción, todo el mundo quería saberlo, sin objeto no hay sujeto. Y sin embargo, qué cosas, es el protagonista el que se convierte en escenario, y telón, y aplausos y hasta intermedios. 
Hacer algo por primera vez renueva las neuronas. Científicamente descartado. Pero a mí me sirve, en mi propia ciencia hay un 'con' delante. Hacer algo por primera vez y ser dueño de la vida, estrenar el instante, hacer memorable lo que sólo hubiera sido un segundo pasajero a bordo de tu tiempo. Te quedas el segundo, el minuto y el recuerdo. Tú ganas. La canción? Era Hurt, ni siquiera sé de lo que habla (vale, lo sé, pero no importa). Y era Eddie Vedder el que cantaba en el youtube. 
A veces no hay que conquistar montañas para saberte alpinista. Ni actuar en circos para ser mago. 
Ni amontonar cosas para ser dueño de algo. 

Lo que quiero escuchar. Un día. Todos los días

Quiero hacerte el amor. 
Ahora mismo. 

Ya está

martes, 24 de enero de 2012

El consejo del martes por la noche


Cálmate, no hay tanta prisa

Ya está. Esa es mi aportación a vuestra vida. 

Mentiraaaa! sí que hay prisaaa! Por llegar, por alcanzar, por perseguir, por recorrer, por amar, por follar, reír, café, cerveza, vino, queso fresco, rollitos de anís, solomillo a la pimienta, agua, sol, que te duela la barriga de descojonarte, cerrar los ojos, la maldita primavera que se acerca, el calor, los tirantes y tus jodidos ojos mirándome desde un coche lleno de maletas. 

Ya. 

Cálmate, no hay tant... Buenas noches y eso

viernes, 20 de enero de 2012

gensanta qué frío hace


Esta mañana me he puesto falda. Cuando Ana se pone falda no es un día cualquiera. No te creas que es un viernes de esos entre jueves y sábados. No. Los viernes en los que Ana lleva falda y medias negras de liga partiendo los muslos, es uno de esos días que se cuentan en los cuentos que no hablan de días normales. 
Hasta que... 
Una de las medias se ha roto justo en el punto donde se unen pierna y muslo. Seda y liga. Tela y silicona. 
Ana vuelve a casa a calzarse vaqueros y botas altas. El viernes es un viernes más, tan aburrido como los pantys que llegan a la cintura y no dejan nada al aire. Tan antiguo como los vaqueros con cinturones de cuero y camisetas blancas marcando pecho. 
Hasta que...
Voy a desnudarme. Cuando te desnudas nada es normal. Hay desnudos con toda la ropa puesta. Bufanda y abrigo blanco como este. 
Efectivamente, tal y como intuía, debería estar prohibido sentirse como me siento. 

Cuatro antiguos idiomas

Hay escenas que me sé de memoria: el silencio, por ejemplo. El silencio haciendo un túnel dentro de una montaña de versos. Ahora también es ese lugar.


Luego me doy cuenta de que a veces quieres cosas, pero no las necesitas. En mi caso sí. Pero también era mentira.

La soledad apesta, ya lo decía el poeta que a veces me puebla. La soledad es bella, se oyó una voz en las afueras.

Tenía dentro tantos planes que cargármelos me va a ocupar demasiado tiempo. Y ni siquiera sé qué hora es. 

miércoles, 18 de enero de 2012

Tú que te creías aventurero

"Resuelve este año no buscar tu “libertad”, sino darte cuenta de 


que tu supuesta búsqueda es la misma prisión."


Los Hermanos Cervantes, que siempre tocan donde tienen que tocar

domingo, 15 de enero de 2012

Madre mía, si está todo mezclado


Así que esta es la diferencia entre esperanza y expectativa, no?
Esperanza es lo que, por cojones, me he autoimpuesto tener ahora mismo. Expectativa es lo que... quise que pasara y al no pasar, me he visto de lleno aquí.  
Tampoco será tan mala, pues :s


viernes, 13 de enero de 2012

Algún día encontraré a la aventurera y no sólo a la soñadora con la que ahora me conformo

domingo, 8 de enero de 2012

La de veces que te has muerto hoy


Creo que en el entierro de hoy la mayoría de la gente no sabía quién había muerto. Es algo así como si todos lo estuvieran. O eso es lo que yo pienso, otra muerta interna. Dos hombres mayores hablaban de tierras, de herencias y de negocios que no sé si saben que tienen el mismo final que el de dentro de la caja. Todo muere. Algún día. Lo sabemos todos y sin embargo nos empeñamos en adelantar el duelo a cada día presente. Da igual dónde estemos, lo que hagamos, lo que digamos y qué comamos ese día. 
Me da la impresión de que casi todos vivimos mucho más cuando dormimos, que despiertos. 
Ya sabes, los sueños. 
Empeñados continuamente en perseguirlos sin mover un pie. Es que eso se lleva ahora. Sentarte a tomar un café y jugar a las preguntas absurdas: Dónde te gustaría estar si todo fuera posible? Y contestamos con la cara muerta de vergüenza, sabiendo que claro que todo es posible, coño, pero no pensamos hacer nada más que lo que estamos haciendo. 
Entierros.
Para mí que todos los días hay un entierro amaneciendo. 

Las bicicletas son para otros veranos


En el horóscopo que nunca leo excepto una vez al día mientras desayuno ponía que si no tengo pareja, debo estar atenta a los alrededores. 
He terminado mi café y el tipo más alto de todos los bares del mundo me ha preguntado si el taburete de mi derecha estaba libre. Prometo que estaba muy atenta. 
Yo sorteaba cuatro monedas de euro en mi mano mientras él pedía cambio a la camarera para, debido a mi extrema atención y agudeza visual, comprar tabaco.
He ido a hacer lo mismo que él, unos pasos por delante de él. He acabado dándole yo al botoncito de los adultos para que él sacase tabaco. Seguía atenta. Tan atenta que esa mierda de gesto me ha recordado, una vez más, que nada cambia a no ser que cambies tú: Una mujer con treinta y seis que lo único que ha hecho en el amor es dar. Y ofrecer. Regalar también. Así que él, ajeno a mis lecturas esotéricas se ha servido de mis servicios para hacerse la vida fácil. Ja! cómo me suena. 
En la terraza del bar donde más tarde ambos fumábamos me ha dicho hasta luego. Me ha sonreído dos veces y media. Esta última es porque había dos niños con bicicletas nuevas jugando al ahora me pillas tú. La niña siempre vencía al niño. No como yo. Yo cuando era pequeña mmm... yo cuando era pequeña no tenía bici. Por eso no aprendí que correr delante de un chico enriquece más que ir detrás. Porque teníais que haber visto la cara de la niña. La felicidad completa oye. 
Le iba a contar todo eso al tipo más alto de todos los bares del mundo, pero ahí ha sido cuando me ha dicho hasta luego. El caso es que cien pasos más lejos se ha dado la vuelta para mirarme. Pero yo ya estaba montada en una bicicleta de mentira corriendo hacia mi coche para esconderme de carreras a dos bandas, metas, objetivos y ganancias que siempre acaban en finales donde siempre soy la primera de los perdedores: la segunda. 

sábado, 7 de enero de 2012

Puede que te confunda el escenario, pero no olvides que el personaje siempre es el mismo