sábado, 3 de diciembre de 2011

Tócala otra vez, Clarice


Leo a buho hablando de pajas y apunta fiebre que siempre habrá pajas amargas. Me voy corriendo (qué apropiado) a esas ideas que a veces compartía con él en la barra donde antes desayunábamos. 

Me voy al otro día, cuando le dije que yo me quiero mucho pero que no tengo que tocarme para demostrármelo. Y sin embargo con él sí me pasa. De qué hablamos cuando hablamos de orgasmos o algo así. Se me suele encender casi todo si a él le da por mirarme de esa manera en la que me mira. Luego, a veces, deja de mirarme, y alguna vez justo después de decir adiós me voy al baño a saludarme yo. Y aun hay veces en las que después, cuando acabo de morirme en eso que decía el escritor cuando hablaba de pequeñas muertes, me siento, de verdad, terriblemente muerta. A veces, amar a destajo y tocarse no van de la mano (eso, mano, qué apropiado). 

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