lunes, 12 de diciembre de 2011

Creo que alguien, en Filipinas, lo consiguió


Luego le preguntas a la vida dónde coño escondió la parte del mejor pastel que tú querías. 
Porque claro, aquí sólo hay fresa y a mí lo que me gusta es el chocolate. 
Y dale con el cacao, y dale con que me gusta más fundido, derretido y embadurnado entre las piernas. 
Claro. 
Yo también quise ser rubia y por una extraña razón cada vez que compraba un tinte era de otro color. 
No es por nada pero acaso crees en los milagros milagrosos? 
Oye, pues mira, sí. 
Perfecto, así me gusta, que creas en otro color, pero digo yo que igual que no conseguiste ser periodista estudiando administración, no vas a encontrar amor si lo buscas en una prisión. 
Coño. Que hay que ser lerda para equivocarse siempre en el mismo escalón. 
Sí, sí, con rima y todo te lo digo. 
Como dicen que los poemas van directos a no sé dónde quizá así te enteres, por fin, de cómo se ruedan las putas pelis de amor.

6 comentarios:

  1. ¡Qué putadón ser siempre la protagonista perfecta del guión erróneo! ¿O será que nosotras estamos hechas para otras películas? En fin... que al final siempre acabamos en las mismas, pero por algo será. ¿O no? ;)

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  2. Por supuesto que es por algo, no tengo la menor duda. Hay una razón, y además está dentro de nosotras mismas. No hay azar, suerte, casualidades ni demás engendros inventados en modo de caricia por el lomo en modo perro. Lo que hay es elecciones erróneas que sabiendo que son erroneas se siguen escogiendo por alguna extraña (o no tanto) razón ;)

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  3. Y no sé por qué me da en la punta de la naricilla que tus historias y las mías no sólo se parecen en lo que ocurre si no en el físico también.... ;)

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  4. Lo jodido de estas historias que parecen sonarnos mucho muchísimo es que todas se parecen demasiado. Y si en las afueras no lo son, definitivamente sí en el esqueleto: Dar muchísimo más amor que el que sentimos de vuelta.
    Esperar como penélope el hombre perfecto metido entre rejas
    Admitir migajas
    Conformarnos con 'poco' pero sin aceptar nunca ese poco
    Ser la última de la fila aunque escuchemos lo contrario
    Muchas promesas y poquitas realidades
    Esperar, confiar... Poco presente que disfrutar a manos llenas...
    Te sigue sonando?

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  5. yo también me parto, reina. Aunque sea risa doliente.

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