martes, 22 de noviembre de 2011

Es mentira, la tristeza nunca fue miss


Es más bonito contar historias de otros porque no te duelen los ojos al terminar el cuento. También es cierto que llorar es bonito, o eso dicen todos los poemas tristes. Yo he visto belleza entre las líneas que soltaba María, la del tercero izquierda en su blog de cuadros virtual, cuando contó que tenía el corazón como un puzzle del toys r us. Aquí, sin embargo, lo bello pasó de ser la recompensa a fotografiarse para aparecer en todos los carteles de desaparecidos de la ciudad. Puedo ponerme triste y contar, como dice el maestro, o callarme y resultar infinitamente más bella

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