martes, 29 de noviembre de 2011

Daños colaterales de la navidad I



1. Décimos de lotería
2. Amigo invisible
1. 
Mi padre está poseído, de verdad, llega la lotería y entra en bucle. Décimo del equipo de fútbol del nieto, décimos de las amas de casa, de la cofradía, hermandad, geriátrico, confitería, peluquería, asociación de ex compradores de décimos de lotería... Es horrible. Lleva un trasiego de sobres llenos de dinero que lo flipas. Es banquero por un día! y se sube, se crece, se lo va creyendo y me da miedo que un día se haga llamar manolita. 

2. 
Como somos así como muchos y además pobres, decidimos hace unos años hacernos el amigo invisible, todos recibíamos un regalo mejor (los años anteriores los regalos iban bajando de calidad a un ritmo impresionante y empezaron las primeras rencillas, fue cuando acabamos el día de reyes en el hospital porque a uno de mis hermanos, sospechosamente, le sentó mal el cochinillo que mi propia madre le preparó sólo a él). Todos los años lo mismo, que si el tope en cien euros, que si mejor bajamos, que si cada uno que regale lo que pueda. Y una mierda lo que pueda. Porque luego llega uno al que ese año le ha tocado un hermano infinitamente pobre (yo por ejemplo) y regala abundancia y prosperidad, y a ver cómo aparece el otro con un frasco de colonia por muy de marca que sea y por mucha hidratante que lleve. Que esa es otra, en mi vida he usado yo las cosas que dan en los estuches de perfumes que no sea el perfume en sí. Hombre, alguna vez, que te vas de viaje y te la llevas por si acaso. Por si acaso qué? no te has puesto hidratante en tu vida y te la llevas a La Alpujarra por si te pones un poco al salir de la ducha en pleno enero. 

Pues eso, que si me secuestráis y tal

Planes

También ocurre aquí, hay silencio cuando yo más ganas tengo de follar. No sé, es todo muy raro porque luego todo el mundo dice que ojalá las novias fueran de vez en cuando ninfómanas. Pero pa'mí que es mentira, que es como cuando en el feis ves que todo el mundo es feliz y seguro que están escuchando a los secretos. Silencio por aquí ignorancia por allá. Así que mírame, las mismas ganas que ayer y los mismos resultados. Y claro, dice una sabia frase que si sigues haciendo lo mismo seguirás obteniendo lo mismo. Pues ya me dirás. No decirlo? no pedirlo? Pero si también dicen que el que no llora no mama (nunca mejor dicho). No entiendo una mierda a los seres humanos, de verdad. Como lo de tener esperanza, que tienes que equilibrarlo con lo de vivir el momento y el presente porque es lo único que hay. Y qué me dices de prever y planificar el futuro y las voces que dicen que disfrutes que lo mismo te atropella un camión mañana. Equilibrio. Que a mí la palabra siempre me ha recordado a un pájaro dicho sea de paso. El colibrí. Atiende la tontería. Casi del mismo calibre que lo de querer hacer el amor esta tarde y terminar trabajando hasta las diez. Equilibrio. Ohmm equilibrioooo

domingo, 27 de noviembre de 2011

Eso que ocurre de vez en cuando


Me dijo 'te quiero Ana' justo cuando nos metimos en la cama, debajo del nórdico. Y era la primera vez que decía Ana después del te quiero, y era la primera vez que nos metiamos dentro de la cama. 
No es que minutos antes le dijese que cuando me contesta 'y yo' a los te quiero sueltos me gusta que diga Ana, no es que le pidiese que me dejase comérmelo hasta aburrirme, no es que yo comprase la cena, el vino y hasta el enfado porque llegase hora y media tarde... Es sólo que ayer creí de verdad que me quería con el alma. Y es muy bonito amarse así. 
Es esa forma de detener el tiempo; que sabes perfectamente que nunca para pero se te olvida. Pues eso mismo es lo que pasó

martes, 22 de noviembre de 2011

Es mentira, la tristeza nunca fue miss


Es más bonito contar historias de otros porque no te duelen los ojos al terminar el cuento. También es cierto que llorar es bonito, o eso dicen todos los poemas tristes. Yo he visto belleza entre las líneas que soltaba María, la del tercero izquierda en su blog de cuadros virtual, cuando contó que tenía el corazón como un puzzle del toys r us. Aquí, sin embargo, lo bello pasó de ser la recompensa a fotografiarse para aparecer en todos los carteles de desaparecidos de la ciudad. Puedo ponerme triste y contar, como dice el maestro, o callarme y resultar infinitamente más bella

sábado, 19 de noviembre de 2011


"Si el riesgo me lleva a perder será que había poco que ganar"

O cómo probar cosas nuevas porque el presente no te gusta nada de nada de ninguna de las nadas.
O cómo morirte de miedo probando cosas nuevas por si pierdes las migajas que lo inundaban todo

viernes, 11 de noviembre de 2011

(re)Lleno, por favor


Pensaba en esta vida que me cuelga de zapatos viejos, pensaba en mis aristas como trozos que dan vida a un cuadro a medio empezar, o terminar. 
En las frases hechas que podrían definir mis días. En las afueras. 
Pensaba en que dibujo para ganarme la vida, en lo bien que suena y en lo poco que me gusta dibujar líneas rectas. 
Pensaba en lo bien que le quedan a mis piernas unos vaqueros que las tapen, que sigo sin verme con falda y que por eso, cuando me arreglo parezco una mujer de verdad y no lo que habitualmente me rodea. 
En los callejones donde escondo un montón de textos que no ven la luz del sol, que llevan una etiqueta de mediocridad que actúa de celda para mi propio valor. 
En mis palabras, pensaba en cómo lleno los vacíos con palabras, para no escuchar el silencio porque sí. 
En el miedo que causo en ellos, los ojos tristes que nunca me eligen de puertas abiertas. En los escondites que me fabrican algunos, para meterme a presión y no extender mis alas. Así voy creyendo que no tengo alas ni soy un hada como me repiten otros, que en lo pequeña que me siento está la esencia de vidas sin vivir, días sin estrujar y noches sin dormir que son, al final, lo único real.
Pensaba en si fui el sueño de alguien que lloraba en alguna madrugada de sábado volviendo a casa después de beber demasiado. En si algún corazón albergó mi voz para reír o si sólo era el hígado que, podrido, me soñaba para sentirse menos podrido. 
Pensaba en mí. Para variar. Es mi ombligo el que siempre encuentra razones para salir victorioso de un campo de tedio, aburrimiento y desgana donde los buenos juegan a vencer y los malos no saben perder. Oh, la diosa de las cavernas, la salvadora de almas idiotas, la grande y esbelta Ana que no tiene ni puta idea de nada y escribe para no ponerse a llorar de rabia.