lunes, 5 de septiembre de 2011

Otra estúpida actitud

Nos gusta arrinconarnos bajo la lluvia que nosotros mismos inventamos, la hacemos barro, fango, lava. Además le añadimos piedras, espinas, puñales, balas. Somos eso también, lo que surge cuando hay baches. Pero a veces, a veces no sé de dónde coño sacamos la aplastante capacidad de convertir un pequeño traspiés en los precipicios del cañón del colorado. Nos gusta ese halo de tristeza, melancolía, apatía, desgarro. Quizá buscamos el amor que nunca tuvimos, como si allí, donde nadie nos ve, aunque todos nos estén ayudando, fuese a venir el mismísimo dios a ponernos un sombrero de mexicano. Seguimos creyendo que fuera, allí, detrás, delante, en los suburbios de nosotros mismos, está la solución. Y lo que es peor es que ni siquiera sabemos a qué le estamos buscando solución. 

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