jueves, 8 de septiembre de 2011


Es plano, como una página de la guía campsa, es recto, como el segmento que delineaba en dibujo técnico, es horizontal y vertical como tu sonrisa y la mía de más abajo. Es así como soso, sin gracia, sin sentido. 
Pero luego nosotros le hacemos un agujerito y nos colamos en medio, un círculo, como tu ombligo, un hueco, como ese donde te metes alguna tarde, un rincón, como el de detrás de tus arrugas. 

El día. 
A veces agujereamos el día y detrás, al mirar, se ven los que vendrán. 

2 comentarios:

  1. Quisiera también poder ver como serán los días que vendrán.

    Me encanta mucho la forma tan especial que tenés de escribir.

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  2. En realidad nunca podemos ver ni saber cómo son ni serán los días de detrás. Al final sólo se trata de seguir poniendo en juego la imaginación, que cuando es compartida, cobra ese ápice de magia que lo hace todo como más entero, y pleno, y tremendamente intenso.
    Ay!

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