domingo, 24 de julio de 2011

Del tirón

Sabes esas fotos de caminos que convergen en un mismo sitio,
a veces no sé cómo puede caber todo el destino en tus ojos.
No sé cómo puedo decirle a mi cabeza que deje de darle vueltas
a esto, a ti, a aquello que sigue siendo lo mismo.
Y el corazón que no pregunta,
que se sale,
que emerge,
agua y aire.
A veces no sé por qué a tus lentillas no le salen brazos
porque si yo las tuviera te abrazaría con ellas,
que con los ojos no puedo,
pequeños, marrones como mañana por la mañana.
A veces no entiendo nada.
Ni sé por qué me enamoré de ti,
de tus bambas feas que nunca me pondría,
ni de esa camiseta que te queda tan bien.
Contigo.
Y vivo y respiro aquí,
lejos, distante, en un allí diferente que no está contigo.

A veces quisiera raptarte,
otras veces también,
el resto más de lo mismo.

Y nadar.
Yo nado en mi cama, lo sabías?
Como si estuvieras rondándome la espalda,
como un gato extraño,
que a los gatos no les gusta el agua,
pero el agua que fabrico para mojarme contigo sí me gusta.
Me gustas. Además de quererte.
Hasta yo me gusto enamorada de ti,
eso es lo extraño.
Lo raro es que yo esta vez también me quiera.

A veces no sé qué hacer con este amor aquí dentro

1 comentario:

  1. Me ha gustado lo de las lentillas y lo de nadar en la cama, tal vez porque yo, cuando las contracturas me lo permiten, practique la natación.

    Es lógico que cuando uno se sienta amado y, sobre todo, no juzgado se acepte y se quiera a sí mismo.

    Me ha gustado mucho este tirón tuyo.

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