domingo, 31 de julio de 2011

Sesenta días aprox.

Agosto del 2011...
Se oyen gritos en la calle, en las afueras. Hay cuerdas vocales bailando un rock and roll a la orden de unas letras. No sé qué letras son. Me levanto de la cama sudando en otra de esas noches en las que el insomnio lee conmigo el primero de Paul Auster. Me acerco a la puerta. Veo el pelo negro que guarda tus ojos que no son verdes ni son marrones. Dicen algo parecido a un 'te quiero'. Pero como yo ya no sé cómo suena un 'te quiero' me espero a septiembre para ver si aquello era cierto.

Septiembre del 2011...
Los oídos ya no me pitan por la otitis del pasado enero. Tus ojos son más verdes que mi falda. Está volando sobre mis rodillas con el aire que entra por la ventanilla del coche que nos lleva al norte. Hay libros y tabaco en la parte de atrás, el dinero que nos cabe en el bolsillo de tus vaqueros y dos maletas de ganas en el maletero. Quizá octubre nos traiga de vuelta al sur. Quizá el te quiero suene mejor contigo.

sábado, 30 de julio de 2011

Escenarios vacíos

En el fregador mientras hago la ensalada,
en la ducha que he dejado los azulejos brillantes,
en el suelo que ayer te tocó fregar a ti.
En el sillón relax al que le arreglaron el muelle,
en el escritorio del estudio donde trabajo.
En el coche que ayer pasó por el auto lavado,
en el auto lavado que ayer llevé mi coche.
En la pared del pasillo recien pintada,
en la cama con sábanas azules limpias,
en el lavabo con el grifo que no deja de gotear,
en el rincón del espejo para vernos de nuevo.
En el sofá que quemé cuando no estabas,
en la escalera que baja al garaje,
en el garaje cuando saques la moto,
en la moto, me gusta sobre la moto.

En nosotros mismos.
Ese es nuestro lugar.

Los colmillos en guerra, sublevados, indignados.
De no saber masticar lo que encuentran para alimentar a su amigo el estómago.
El estómago está en huelga de malas digestiones, por no saber absorber ni asimilar ni separar lo bueno de lo extraño.
Los extraños somos nosotros aunque nos conozcamos de media ruta, la ruta común, distante y alborotada.
También tengo alborotadas las rodillas, de clavarme ante tus ojos para bailarte un tango en la frente.
Comerte y trastornar tu mirada.
Aquí, ponla aquí, debajo del pelo que se marea cuando me subes a tu barco.

domingo, 24 de julio de 2011

Del tirón

Sabes esas fotos de caminos que convergen en un mismo sitio,
a veces no sé cómo puede caber todo el destino en tus ojos.
No sé cómo puedo decirle a mi cabeza que deje de darle vueltas
a esto, a ti, a aquello que sigue siendo lo mismo.
Y el corazón que no pregunta,
que se sale,
que emerge,
agua y aire.
A veces no sé por qué a tus lentillas no le salen brazos
porque si yo las tuviera te abrazaría con ellas,
que con los ojos no puedo,
pequeños, marrones como mañana por la mañana.
A veces no entiendo nada.
Ni sé por qué me enamoré de ti,
de tus bambas feas que nunca me pondría,
ni de esa camiseta que te queda tan bien.
Contigo.
Y vivo y respiro aquí,
lejos, distante, en un allí diferente que no está contigo.

A veces quisiera raptarte,
otras veces también,
el resto más de lo mismo.

Y nadar.
Yo nado en mi cama, lo sabías?
Como si estuvieras rondándome la espalda,
como un gato extraño,
que a los gatos no les gusta el agua,
pero el agua que fabrico para mojarme contigo sí me gusta.
Me gustas. Además de quererte.
Hasta yo me gusto enamorada de ti,
eso es lo extraño.
Lo raro es que yo esta vez también me quiera.

A veces no sé qué hacer con este amor aquí dentro

viernes, 22 de julio de 2011

Prometo que a partir de mañana me portaré bien

Repetir todas las noches después de pedir perdón por no haberlo cumplido

jueves, 21 de julio de 2011

Me invento historias de amor

Laura va sentada en el cuadro de la bici negra que compró para eso. En el centro comercial el dependiente le hablaba de marchas, velocidades y pedales antideslizantes. Él sólo miraba el triángulo donde las piernas de Laura se apartarían del suelo.
Tiene 5 años y él la ama como nunca ha amado antes.
Su pelo, sus ojos, los labios y los besos de hormiga como ella llama a los besos poderosos le siguen pareciendo un milagro.
Sólo quince días al año para olvidarse de juzgados, de pleitos, denuncias y encuentros con abogados trajeados que hace mucho tiempo que vieron el mar.
El mar que quiere enseñarle y las montañas y el cielo que les cabe en el paladar. Qué corto es el tiempo para que quepa el amor y qué intenso el sol cuando pasean sobre el asfalto, sobre la bicicleta huesuda, sobre cajas de cartón.
Y ella que no entiende ni sabe de poemas ni versos ni prosas.
Mateo vuelve a ser un niño sin frenos y un adulto encerrado bajo la calva que empieza a asomar entre los pelos. Se ríen frente al espejo, él le pide a Laura su melena y ella ría dejando caer su flequillo sobre la frente de Mateo.
Ella merienda, ella juega, ella duerme.
Él la mira, la vuelve a mirar y se relame los dientes como león que protege a su cría.
El amor en bicicleta, el amor en carrera hacia todas las metas.
Le enseña los colores con los semáforos, los números con las señales, quiere contarle que la vida es un milagro como todas esas palabras que les dan vueltas por la boca antes de pronunciarlas.

Tal vez ella ahora no lo entienda pero él está decidido a llenarle el corazón de lunas llenas.

Paranoia modo On

Hasta el agua fría me calienta los pulmones, es lo que me sucede esos días en los que por dentro sólo tengo calor, y ganas, y sueños que cumplir. Total, casi es la vida entera, que me la he pasado enredando preguntas con soluciones, y enigmas con misterios con final feliz. Eso es la vida, no? resolver el milagro, buscar los por qués y descubrir que la única pregunta mágica es para qué.
Para ser libre y voraz. Para ser valiente, para atesorar momentos sin pensar que serán recuerdos que te acompañen cuando todo vaya mal. Porque a veces todo va mal aunque sepas en algún rincón de tu cueva que eres tú el que lo ve y no lo que está sucediendo. Da igual, tu punto de vista siempre será el único a sentir, hasta que lo cambies por otro, cuando la experiencia te cuente en el oído que aquello estaba mal aunque tú lo estuvieses haciendo bien.
Nadie te entenderá, nadie sabrá lo que tienes dentro y al final lo único que sabes es que si cada uno de los que te rodea ve un trocito de cielo o infierno dentro de ti, entre todos, te harán ser quien eres. Y a eso le sumas lo que tú ves y sientes, lo que tienes y no puedes contar, lo que quieres aunque no tengas ni idea de dónde está. Una toda tú que a veces, ciertas mañanas de julio, se sienta en el escritorio y se da cuenta de que nada de lo que ha ocurrido importa y que todo lo que vendrá será más de lo mismo. Hoy, aquí, en este instante, sabiendo que se escapa, que ya se ha escapado y que es tan milagrosa la vida que te da otro ya, y otro y luego otro. Y aun se te ocurrirá desperdiciar los 'ya' porque son tantos que te permitirás aburrirte. Hasta que vuelvas a despertar. Una oleada de verdades y mentiras, arriba y abajo, como las olas del océano donde nunca te has bañado. Eso es lo malo, que no recuerdas que ya pasaste por ahí cuando el mismo camino se te abre en las pestañas. O lo recuerdas pero como tú ya eres otra, de poco sirve la experiencia, que hasta la tuya se parece a uno de esos consejos malolientes de los que están fuera y se creen capaces de vivir tu vida por ti.
No sé, es todo raro, tan raro como ponerte a escribirlo, publicarlo en un blog y pretender que alguien entienda algo.

martes, 19 de julio de 2011

Ni es poesía ni lo otro, pero nos acerca

Él sabe y generalmente calla
Sólo cuenta si es que cuenta
cuando le tiro de la lengua
sedienta de saberes, alquimias y sueños.
Nos encontramos hace poco midiéndonos con el tiempo,
si dejamos atrás las horas parece que nos conozcamos de lejos.
Mañana se va unos días,
y como los relojes nos molestan
sé que no serán días y sí algo parecido a un lustro.
Sabe de mí lo que quiero que sepa
además de todo el infinito que se inventa.
Y hacemos juego con las palabras,
nos contamos versos que saben a prosa
y desayunamos letras sin aroma a café
pero que huelen a eternidad a la orilla de un parque.
Nos queremos sin cuerdas ni sogas
sin pertenecernos ni poseernos,
y aun así los lazos parecen cadenas.
Quizá nos aleje el rumbo, la veleta y los abrigos del invierno,
pero sin tener que verlo ni olerlo
ya sé que seguirá dando vueltas aquí dentro

Mínimo instante sin reloj

El banco de madera pintada en verde, los árboles, las ramas caídas, el sol colándose por las ventanas que dejan los pájaros cuando pasan y el vacío.
El silencio inunda la atmósfera.
Llega él. Llega ella.
Él desde el lado izquierdo de la vida, ella apuesta por la falda en la solapa.
Se sientan y hablan de las profundidades. Lo que sus océanos tienen dentro y lo que hacen las olas cuando les da por visitar otros ojos.
Se cuentan, se abren, se expanden, se vierten.
El banco ya no es banco, ni el tiempo pasa ni las ventanas tienen puertas que se cierran.
Hablan, miran al frente, se derraman.
Hay un clic en una parte del cerebro, bajan al suelo, tocan el césped con los dedos de los pies desnudos.
Ha llegado el momento de convertir el océano en rutina, las olas en horas, los pájaros en ruedas de coche y las ramas en abanicos para el calor del sur.
Se va él. Se va ella.

lunes, 18 de julio de 2011

De dolores y drogas

Me duele la muela
Me drogo para que no me duela la muela
El dolor sigue existiendo pero yo no lo percibo
Qué hay de diferente en lo que hago respecto a otros dolores?
Acaso vivo sin ser consciente de qué es lo que más me duele?
Mira que me jodería perdérmelo...


Estaba yo pensando. Si no lo percibo es que no es dolor? Es que no existe?

jueves, 7 de julio de 2011

A veces hablamos de imanes, de cómo me acerco yo y cómo eso hace que algún otro se aleje. Hablamos de las relaciones y los encuentros. A veces, sin saber por qué, sin ser fingido ni impuesto ni forzado, dos que andan relamiéndose por las calles, se alejan. Quizá es que necesitamos la lejanía para volver a saborear el encuentro. A veces observo cómo llevo las relaciones que mantengo, sentimentales, amistad, familia y hasta con mis plantas. O con mis hobbies, o incluso el trabajo. Hay un momento en el que algo de nosotros se aleja de otro algo. Sin más. No es decir adiós, ni es algo consciente, la distancia va ocupando trocitos y hay kilómetros. O tiempo sin llamar, sin vernos, sin hablarnos... Sin saber por qué, ni cómo ha sido, ni para qué. Sucede. Y luego sucede lo contrario. Cercanía, búsqueda, reencuentro. Quizá es otro aspecto más del ser humano. No saber apreciar, disfrutar o gozar de eso que habitualmente nos acompaña. Algo nos aleja, aunque no nos demos cuenta. Para volver a unirnos. Y así siempre. Y no tiene por qué ser una lejanía de tiempo. Quizá sólo se viva en una misma tarde. Puedes pasar dos horas con alguien y haberte alejado diez minutos. O puede ser a lo 'grande', sí. La cuestión es abrir espacios para luego volver a comértelos.
A veces todo esto me parece fascinante.

En Otro Plano de Existencia

- Te voy a decir por qué no me he muerto todavía ( muy serio, me mira por encima de las gafas). La razón por la cual soy indestructible es porque, en el Otro Plano de Existencia, soy un dios ilimitado y furioso. Ni el Cielo ni el Infierno me desean. ( Se va exaltando)

-En El Otro Plano de Existencia yo soy un arroz con bogavante.

Fin de la conversación.

( Creo que le estoy estropeando el blog a Nebroa)

miércoles, 6 de julio de 2011

Y parece normal!

Me empeñé en ser feliz. Tanto y tan bien que me lo estoy creyendo. Hoy miraba mi vida por fuera y veía todos estos atascos que quieren empobrecerme el camino. Veía escasez de, ausencia de, falta de... Y de repente, acostumbrado mi cerebro a cambiar de ritmo y buscar otra marcha, que para eso es mío y yo lo enseñé... vi que tengo todo eso que tienes tú y que quizá ni siquiera ves.
Comida, brazos, vista, la posibilidad de andar, respirar, besar, reír, beber.
Y amigos y palabras, y tengo versos sin escribir y alguna que otra vocación por descubrir.
Tengo amigos, posibilidad de amigos y amigos por rescatar.
Tengo los abrazos de mi sobrina y croissant de chocolate!
Y mi madre preparando lasaña, la nevera llena de cosas y agua fría.
Y hasta aire acondicionado!
Libertad de horarios, café solo y esa mini brisa que me da en la cabeza cuando me acuesto en sábanas limpias.
Un email, un te quiero, las ganas de bañarme desnuda y el mar para hacerlo.
Coche, pelo, unos labios maravillosos y pulseras de cuero.
Alguno de esos que quiere volver a besarme, alguien que quiere hacerlo por primera vez y hasta uno que prefiere dejarlos en el pasado para saborearlos cuando quiera sin estropearlos.
Gasolina en el coche, libros llenos de vidas nuevas.
Me muevo, puedo moverme. Hinchar de aire la panza y ver cómo no se inmuta el ombligo.
Dientes, todos. Ojos, dos. Música para muchos siempres.

Sí, es lo mismo que tenía hace años. Miraba pero no veía nada. Lo peor es que no me veía nada dentro. Hasta que encendí las luces. Y mira por donde estoy llena de todo.

lunes, 4 de julio de 2011

Ocho porquerías

Le he envíado un mail a un arquitecto-jefe para cobrarle una cosa
Me ha dicho: Ya hablaremos un día de estos
Si en los emails laborales pudieran ponerse poemas hubiese puesto mi cara (lo pilláis? :s)

Hace tanto calor que... no se me ocurre ninguna exageración. Vaya mierdecilla de escritora

Dice que en las fotos del viernes casi se me ve un pezón, que se ha asomado por encima del monitor a ver si veía algo

He mentido, hoy he mentido, hacía bastante tiempo que no lo hacía. Guardarme verdades sí, pero mentir no. Uy no, he mentido dos veces. Mierda.

Anoche soñé con fuego, me acojoné mucho.

Me gustaría que mi pez muriera, ya sé que está mal pensarlo, pero es que es un poco verdad.

He entrado a una página de trabajo llamada Murcia Joven Empleo no sé qué y me ha saltado una alerta: Usted no es joveeen!!

Sé que mi vida va a cambiar, pero no sé si será de golpe o poquito a poco. Y casi que preferiría las prisas...

Empezando por aquí y acabando por allá

Me pasa que cuando las palabras nos empiezan a dar vueltas en la boca antes de que lo hagan rodeando el volante del coche en el que siempre digo que quiero raptarte para llevarte a mañana sin que te acuerdes de antes de ayer, me pasa como ahora, que leyendo mi propia frase se me quedan los pulmones sin respiración. Sigo dándole vueltas, además de a tus piernas también lo hago con mis sienes, para qué servimos, qué ganamos, cuántos hijos dejaremos de tener y cuál será el polvo que echaremos para no olvidar nunca. Luego giro en torno a tu pelo, que le han salido canas para hacer juego con mis ganas de ti. Ya ves la gilipollez que se me ocurre cuando le da al amor por saltar a la comba con mis tacones. Que si moriremos juntos sin morirnos de golpe o si de repente a uno de los dos le dará por cargarse todas las fotos del otro. Eso sí que es una gilipollez. O no. Lo de romper por la mitad las fotos en las que dos salen juntos. Así como si las imágenes se nos parecieran en algo, no crees? Es como aquella foto nuestra, donde sonreímos con cara de pánfilos y yo tengo la cabeza en tu hombro como si quisiera dormirme en él y que vinieras a despertarme con una lanza y un caballo veloz. Me la cargué. Encima ni siquiera con las manos, es tan cutre el presente que ahora nos da por recortarlas con el programa ese que te bajas de internet. Se habrá visto mayor cutrez? Y en la papelera de reciclaje ponemos todos los trocitos del otro que un día se parecía a nosotros. Y luego le damos a restaurar. Como si lo viera.
Creo que somos tontos. Que no tenemos remedio. Creo que en algún tramo del camino a mí se me olvidó crecer y a ti aprender que lo que no hagas hoy no sé cuándo coño lo vas a hacer.

domingo, 3 de julio de 2011

Vivan las pastillas rosas

Vamos a ver, si es que aun podemos ver algo, si yo lo que quiero es escribir de cosas bonitas, chachis que te cagas y tan sumamente moñas que te salga leche condensada de la polla, puede alguien decirme por qué termino contando miserias, oliendo a estiercol y pisoteando a la vida?
Que sí, que ya lo sé, que el papel fingido, que el ego, que su puta madre y el padre butanero. No hay manera de escapar siempre de ese todo. Otros muchos siempre sí, pero este no. Y entonces lo que empezaba diciendo que había una fiesta sin pijamas y que te iba a desayunar a las tantas termina siendo un entierro de tres muertos que no saben que vivieron.
No está mal, al menos lo veo, no te me vayas a creer que he sido absorbida por el lamento y me he quedado durmiendo entre las espinas de mi asquerosa boca. Que no, que yo lo sé, que me repito, que canso y aburro a los perros. Y como soy muy perra pues hasta yo me aburro de oler mi propia mierda. Oh no, que entonces viene la otra idea, la de no te reniegues que entonces es que no te quieres y si no te quieres no vences. Vencer dice! Vencer de qué? cómo? cuándo? dónde dices que es la fiesta de disfraces?