martes, 21 de junio de 2011

Hablamos o algo?

Vuelvo a fumar demasiado, dejo de teclear, enciendo un cigarro, lo dejo en el cenicero. Se lo fuma casi entero, cuando vuelvo a cogerlo el fuego se ha cargado la mitad de lo que era. Tenía ganas de escribir y no sabía por dónde empezar. A veces me pregunto quién va primero, si las ganas o lo que quieres contar. Casi siempre ganan las ganas. La mayoría de las veces en las que empiezo a escribir no tengo muy claro lo que voy a contar. Al contrario de lo que me enseñaron en el taller al que asistí este curso; primero piensas qué, luego cómo vas a contarlo, quién lo va a contar. Por eso escribo un blog y no siete libros al año. Porque no se me da bien la técnica. Iba a decir que probé a hacerlo así, pero es que es mentira. Pasé por el momento frustrador del asunto. Ya sabes, compararte, dividirte, cuestionarte y decidir que no, efectivamente, no sé escribir. Dejé pasar los días, sin forzar, hasta que volví a entender que por qué no iba a saber hacerlo? Escribir. Al final es sólo soltar, contar. Como sea, como cuando hablo. Como si estuviésemos tomando café ahí abajo. Pues eso, que tenía ganas de escribir y no sabía de lo que quería hablar. ¿Alguna preferencia?

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