lunes, 13 de junio de 2011

Aún es de día y este blog se me antoja de anocheceres, de brujas alrededor de unos vasos, unas copas, unas botellas (pásala, Eddie), de unas risas que flotan en el viento, de miradas que se entienden y de música para hacer y compartir. ¿Aquí no ponéis música?


Para tormento de K y de Maeve, sigo a vueltas con la libreta roja y el ramito de violetas aunque está claro que no la ha leído. Y no voy a preguntar por qué. Pero me puse el video para escuchar la canción y salía el estanque del Palacio de Cristal con cisnes blancos en vez de mis adorados negros. Hace treinta años, seguramente. No había valla alrededor pero tampoco estaban los bancos de hierro de mi infancia, los blancos de encaje de agujeritos que me tatuaban la piel. Los cisnes comían de la mano de Cecilia y curiosamente, el sábado fue el primer día que vi a mis negros comer de la mano de alguien. Nunca los había visto acercarse a por comida igual que hacen los patos y me gustaba que fuera así, ellos siempre juntos pero al margen de los demás. Belleza única y lejana.


Así que no son inaccesibles. Nosotras tampoco, aunque a algunos les de miedo acercarse.

1 comentario:

  1. Mientras quieras, mientras puedas, mientras te apetezca.

    Tu casa, hermosa :)

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