jueves, 30 de junio de 2011

Todo está bien, tan bien como entender que en su sitio reposan los hechos.
Que lo otro vendrá entre sueños.
Todo está bien aunque me empeñe en lo contrario.

Ver colarse tu ausencia entre los cubos de pintura es intrigante.
Todo es blanco, el rodillo, la brocha, los trapos y el plástico que cubre los muebles.
Todo menos la línea roja recta e infinita que atraviesa la pared de lado a lado.
Rojo de pena, rojo de soledad, rojo de cicatriz mal curada.

domingo, 26 de junio de 2011

Efímero

Voy a alquilar un abrazo con opción a compra. Tengo uno medio visto, a plazos, primero te tocas las manos, luego el pecho, luego acercas la cara al cuello y para conseguir un efecto duradero hay que emplear la nariz, hueles la zona de piel que hay debajo de la oreja y si no controlas el efecto puedes morir en el intento. Asumo el riesgo, voy a alquilar un abrazo con opción a compra. Esta tarde me lo entregan si no falla la empresa que lo oferta. Llevo demandándolo alrededor de siete siglos, más o menos. El lugar de la recogida aun no lo sé, y me da igual porque apuesto a que se me elevan los pies cuando abra el paquete en el que va envuelto y me dará por tocar el cielo. Yo es que soy así de rara, espero un abrazo y cuando llega echo a volar dejándolo en tierra. Bueno, peores cosas se han visto, como saber que en cuanto te entregan la compra habrá comenzado su deterioro. Será por eso por lo que es tan especial, si fuese duradero me cansaría y lo mismo iría buscando otros brazos-empresa que lo dieran. O no. No sé. Sí lo sé, lo que pasa es que digo que no para sentirme mejor.

sábado, 25 de junio de 2011

Taiwan canino.

Os recuerdo, tengo dos perros. Una galga y una mezcla de cocker y de teckel. Les apodan Carla Bruni y el pequeño Sarcozy, por razones obvias. De acuerdo, los galgos son...es difícil de explicar. No son perros, son una extraña mezcla entre caballo y gato. Los galgos son raros, muy listos para lo que quieren, e ingenuos como pequeños niños para enfrentarse a los problemas del mundo real. Necesitan ser protegidos, incluso de sus propios congéneres, como veréis a continuación:

En un principio solía dar un pequeño hueso de piel de ternera seca a cada uno de los perros. Carla Bruni, muy ufana, se tumbaba en su cojín a disfrutar de la golosina con fruición. Pequeño Sarcozy, sin embargo, gemía por toda la casa apenado, hueso en boca, hasta encontrar un lugar apropiado para esconder su tesoro; generalmente debajo de mi cama, pero la bombona de butano, el W.C. o mis zapatillas eran encontrados como lugares satisfactorios también. Pequeño Sarcozy no parecía disfrutar del premio huesudo.

Pasado un tiempo, el Enano Francés adquirió la costumbre de robar su hueso a la Modelo Huesuda después de que esta lo hubiera masticado un buen rato. Carla, con su hueso reblandecido a conciencia, se levantaba para hacer un descanso y beber agua antes de dar buena cuenta del festín, momento que Sarcozy aprovechaba para robarle y, ahora con calma y mínimo esfuerzo, comerlo. Ahí  quedó desvelado el secreto de los lloros y gemidos del perro pequeño al regalarle su hueso, ¡ Sarcozy era un vago! que quería que alguien con más paciencia, y dientes más grandes, le hiciera el trabajo.

Los perros, pequeños y con complejo de enanos aprenden, queridos. Ete aquí un nuevo capítulo en la explotación laboral. Sarcozy ha descubierto que, cuando quiere un buen hueso, no tiene que esforzarse en mascarlo y rumiarlo, sólo tiene que esperar a que otro le haga el trabajo. Así que, una vez que ha robado el hueso, ahora blando, a Carla Bruni, saca de su escondite el suyo y lo deja en el colchón de la galga. Lo deja y se asegura de que la perra lo vea y lo coja. La pobre, solícita, lo masca y reblandece; y vuelta a empezar. Pero eso no es todo, por qué esperar a que yo les de un hueso, cuando tienes docenas guardados bajo la cama, tras dos años de acumularlos. Cada vez que le apetece comer uno, le entrega la materia prima a Carla Bruni y, al rato, vuelve para recoger la materia manufacturada. Sarcozy ha creado su propio Taiwan canino.

Pobres galgos.

viernes, 24 de junio de 2011

Cuentos de esos que inventas y que casi acabas creyendo

El otro día me acordé de todos esos sitios donde íbamos a hacer el amor, recuerdas?
Querías por la noche cuando el sol repicaba las doce del mediodía, y querías la luz del día cuando a cenicienta la reclamaban en su aldea. Siempre me preguntaba por qué hablabas tanto y tan bonito si luego no hacías ni mucho ni menos, sólo un cero en la frente como regalo de aniversario. Recuerdas? El probador, y la playa, los asientos del metro y el bar de la esquina. Al final sólo había un sofá malgastado de tanto mirarlo y no tocarlo. Y yo preguntándome dónde tenías guardado el final del cuento, la última página, el the end de las pelis. Y tú que no, que era mentira, que me querías y me amabas, sólo es que estabas raro. Raro te llamaba ella, aunque eso sólo lo supiera el día que a uno de los tres le dio por descolgar el teléfono y joderme los días de invierno. Era agosto, recuerdas? pero yo pasé más frío que los esquimales que salen en los documentales de la tele. Te quise. Te quería tanto que jugaba a mentirme delante del espejo, fingiendo que a veces las horas se meten en los cuerpos de los humanos y lo alborotan todo sin tener un motivo. El motivo se llamaba Eva, la del taller de teatro, tan bien se os daba actuar que se te olvidó ser quien siempre fuiste conmigo. Aquella sinceridad que vendías al principio, las verdades taladrándonos los días, recuerdas? Y yo asentía, como salida de un cuento de hadas, creyendo que a los hombres, cuando miran a los ojos, les puedes ver el alma en transparencia. Yo sí te fui transparente, pero a mí no me costaba serlo, tan transparente que después de irte con ella se me veían los huesos si me mirabas a contraluz. Claro que tú ya no volviste a mirarme, me miraban ellos, los fantasmas que se me aparecían todo el rato. Qué malo es el miedo. Creí que nunca podría despegarte del pasado, que ibas a estar ahí para siempre, en el centro del pecho, entre el colgante de cuero que me regalaste y el corazón de acero que ahora luzco y del que presumo. Ya no soy aquella, me hiciste ser otra, y quería darte las gracias. Dile a Eva que el día que le digas, en la ducha, que no sabes qué ocurre pero que estás raro, habrá acabado una etapa, habrá empezado tu aburrimiento y en ella la desdicha. Con lo fácil que es decir ya no te quiero.

miércoles, 22 de junio de 2011

Que queme qué?

El solsticio suele llevarse los deseos al mar de las realidades, o eso dicen, o eso me creí. Soy crédula cuando quiero serlo, así que a veces me da por jugar a creer que si quemo lo que no quiero, con mechero, vela e incienso incluídos, lo que no quiero se quemará y no volverá. A veces juego a creer que si quemo lo que deseo, volarán las letras y vendrán experimentos. Así que ayer jugué a creerme que lo que decía una gran bruja amiga iba a ser verdad. Escribe lo que quieres, prende la vela, enchúfate al incienso y deja que el solsticio se lo lleve.

Ella no habló de quemar sofás. Pero yo sí lo quemé :s

Se me fue de las manos, jajaj, la lié. Pongo la vela en una bandejita de cristal, el incienso por ahí apoyado, le meto fuego al papel... El cristal cede por el calor del folio. Se rompe, se hacen trocitos con folio prendido encima y mi chancla de sirve de extintor. Lo apago todo... Qué adulta soy, soy capaz de apagar un fuego. Me voy al fregador a coger un trapo para recoger las cenizas que el solsticio no ha querido llevarse. Vuelvo a la hoguera de pin y pon y veo el sofá prendido. El sofá amarillo, que no tiene deseos ni mierdas, es un sofá! El solsticio se ha confundido como yo!!... Le doy siete manotazos al estilo madre cuando eres pequeño y no puede pegarte como ella quiere y todo se apaga. Se apaga todo menos el agujero tremendo que acabo de hacerle al sofá. El hueco de los deseos, dice otra bruja cuando lo ve! jajaja...
Me descojoné mucho, es cierto. Tan cierto como que no sé aun si los latidos del pecho eran de las risas o del acojone tremebundo que me acaba de palpitar en el lomo.
Las pruebas de mi ritual impoluto... jajaja

Y los apaños de una bruja sin escoba!!

martes, 21 de junio de 2011

Hablamos o algo?

Vuelvo a fumar demasiado, dejo de teclear, enciendo un cigarro, lo dejo en el cenicero. Se lo fuma casi entero, cuando vuelvo a cogerlo el fuego se ha cargado la mitad de lo que era. Tenía ganas de escribir y no sabía por dónde empezar. A veces me pregunto quién va primero, si las ganas o lo que quieres contar. Casi siempre ganan las ganas. La mayoría de las veces en las que empiezo a escribir no tengo muy claro lo que voy a contar. Al contrario de lo que me enseñaron en el taller al que asistí este curso; primero piensas qué, luego cómo vas a contarlo, quién lo va a contar. Por eso escribo un blog y no siete libros al año. Porque no se me da bien la técnica. Iba a decir que probé a hacerlo así, pero es que es mentira. Pasé por el momento frustrador del asunto. Ya sabes, compararte, dividirte, cuestionarte y decidir que no, efectivamente, no sé escribir. Dejé pasar los días, sin forzar, hasta que volví a entender que por qué no iba a saber hacerlo? Escribir. Al final es sólo soltar, contar. Como sea, como cuando hablo. Como si estuviésemos tomando café ahí abajo. Pues eso, que tenía ganas de escribir y no sabía de lo que quería hablar. ¿Alguna preferencia?

miércoles, 15 de junio de 2011

Quería escribir, mucho, largo, extenso, intenso y profundo. Escribir para extraerme, para soltar todos los pájaros que anidan en el centro del pecho, tan pesados, tan cansados que se me han llenado de plumas los pulmones. Soy piolín disfrazado de halcón, callejero para más señas. Me siento pato aunque finjo ser águila para acabar creyéndomelo y salir volando un día de estos.
Porque sé que tengo fuerza, no, tengo super fuerza, para salir de esta y entrar en otra. Para derrapar bordeando esta escena y llegar a algún otro encuentro con el mar donde las algas no se te queden pegadas a los pies. Joder, qué asco, bañarte en el mar con las algas dando vueltas. Nunca lo soporté. Dónde estábamos? Vale, en las plumas, en los pájaros, en el peso y en la pose. Pues eso.

lunes, 13 de junio de 2011

Aún es de día y este blog se me antoja de anocheceres, de brujas alrededor de unos vasos, unas copas, unas botellas (pásala, Eddie), de unas risas que flotan en el viento, de miradas que se entienden y de música para hacer y compartir. ¿Aquí no ponéis música?


Para tormento de K y de Maeve, sigo a vueltas con la libreta roja y el ramito de violetas aunque está claro que no la ha leído. Y no voy a preguntar por qué. Pero me puse el video para escuchar la canción y salía el estanque del Palacio de Cristal con cisnes blancos en vez de mis adorados negros. Hace treinta años, seguramente. No había valla alrededor pero tampoco estaban los bancos de hierro de mi infancia, los blancos de encaje de agujeritos que me tatuaban la piel. Los cisnes comían de la mano de Cecilia y curiosamente, el sábado fue el primer día que vi a mis negros comer de la mano de alguien. Nunca los había visto acercarse a por comida igual que hacen los patos y me gustaba que fuera así, ellos siempre juntos pero al margen de los demás. Belleza única y lejana.


Así que no son inaccesibles. Nosotras tampoco, aunque a algunos les de miedo acercarse.

Gracias, es un sitio muy agradable. Pasaré por aquí a contar algo. Mientras tanto, sean ustedes muy felices.

miércoles, 8 de junio de 2011

Es mucho mejor saber que la luna a veces tiene forma de columpio y de cuna que aprender de memoria las leyes de la física que explican su silueta. Que no? Pues sí, te lo digo yo

jueves, 2 de junio de 2011

Alumbras todo lo que te arde dentro y resulta que es cuando más y mejor ves las tinieblas.
Y por mucho que te joda, aceptar que sólo así es como puedes derretir las cadenas.
Que sin verlas no se rompen y escondiéndolas no te estiras.
Si prestas atención a lo que resuena en tu mente, si escuchas lo que te estás diciendo podrás quedarte con lo bueno y sabrás lo que te estorba.
¿Has probado a escuchar lo que te dices cuando estás triste?
Hoy me acordaba de la frase mítica: 'me gustaría leer la mente'... Y todos se refieren a otras mentes, en vez de a la suya propia. Y sólo es ahí cuando aprendes. No en la de los demás.

miércoles, 1 de junio de 2011

Como decía Shopenhauer:
Y sin embargo, si todos los deseos se vieran satisfechos en cuanto despiertan, ¿en qé ocuparían los hombres su vida, cómo pasarían el tiempo? Imaginemos a esta raza transportada a una Utopía donde todo creciera espontáneamente y los pavos volaran asados, donde los amantes se encontraran sin mas demora, y supieran permanecer juntos sin mayor dificultad: en semejante lugar algunos hombres y mujeres se morirían de aburrimiento ó se ahorcarían, otros lucharían y se matarían entre ellos, y así crearían por sí mismos, más sufrimiento del que la naturaleza les causa tal y como es ahora.