martes, 29 de marzo de 2011

El Hechizo está roto

Justo cuando las cosas van a mejorar, empeoran tanto (¡tanto!) y tanto más cuanto más van a mejorar.
El hechizo está roto. Miras al momento a  los ojos y le defines, o el momento te define a ti. Y a mi no me gusta que nadie me ponga etiquetas. Ni  limitaciones. 

El hechizo está roto.

Decimos en voz alta las palabras que tanto tememos, sólo para escuchar su sonido en el aire. Y comprobar como se disuelven en el éter que nos rodea para conformar parte de nosotros mismos para siempre. O las callamos y dejamos que se pudran bajos los tablones del suelo, ignorando como huelen. Pues a todo olor se acostumbra el ser humano.

¿ Decimos las palabras que tememos y las dejamos fluir entre nosotros? ¿ O nos miramos a los ojos los unos a los otros como si no pasara nada, y la vida fuera buena, y todas las cosas que están ocultas a los ojos no existieran?

Decimos las palabras escondidas y ponemos nombre a las cosas que tememos, ¿ o las dejamos escondidas para siempre? entre las historias que nunca se repiten en voz alta, las ideas que sólo de pensarlas hacen daño,     los recuerdos que espantamos con las manos, como si fueran mariposas feas, o polillas.

Si decimos las palabras ocultas en la noche, es posible que nada después tenga cabida. Que las cosas que están posadas sobre el polvo milenario, salgan volando para siempre por las ventanas abiertas de repente, que todo lo que parecía inamobible pegue el salto de rana y se sumerja en el estanque verde, que nada nunca más vuelva a ser reconocible y no haya lugar alguno al que retornar seguros en la noche, cuando nos ronden  pesadillas .

Escucha las palabras escondidas, no las espantes. Shh, no las espantes. Permite que sigan susurrando a nuestro oído.

Shh. ¿ Decimos ahora las palabras escondidas?


Para Wiz.

5 comentarios:

  1. Sencillamente precioso , te he leido y tus letras me han llenado de sensaciones y recuerdos olvidados ,gracias .

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  2. Qué comentario tan bonito. Gracias a ti por leer.

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  3. Yo no quiero que las palabras escondidas me pudran el aliento. Yo quiero que al salir me rocen la lengua y hasta me duela si tiene que dolerme por el huracán que la deteriora. Pero yo no quiero callarme...

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  4. Diremos las palabras escondidas. Antes de que envenenen el continente. Las diremos ahora o mañana, pero las diremos. Si las tienes decididas en la cabeza, si ya las escuchas en tus oidos, sólo es cuestión de tiempo que lleguen a la boca.

    Bonito el relato y bonitas las reflexiones. Y ¡que voy a decir del cordel rojo en que lo has envuelto! :9)

    Sigue escribiendo, no dejes que algunas palabras no te dejen hacerlo.

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