viernes, 4 de febrero de 2011

Con mantequilla, la tomo con mantequilla y azúcar. Cómo me gusta la palabra azúcar. Y la tostada que me tomo con el cortado. Con espuma y crema por encima. El cortado también me gusta. Y los besos. Te he dicho que me muero por un beso? y que como dice Gastelo, se me ve, a muchos kilómetros de distancia, que se me estiran los labios buscando una cama donde tumbarlos?... La cama son los labios de otro. No vayas a pensar que es una cama de verdad. Porque ahí los labios no se me vuelcan, anidan, en cualquier caso, pero nunca en horizontal. Al revés, se me levantan. Pues eso, los besos. Y un abrazo. Muchos abrazos no. Uno. De los que se estiran y encojen. Como el universo. Sabes que creo que el universo no para de moverse y que por esa misma razón, conmigo hago lo mismo. Ahora hacia fuera, ahora hacia dentro. Arriba o abajo. Así me voy conociendo. Tú no te estiras? Recien despierto no, digo en el resto de la vida. Pues deberías. Si no, cómo vas a conocerte? Yo qué sé, será que me he creído muy mucho que la única persona que va a acompañarme hasta que muera, voy a ser yo. Y me resulta tan interesante que creo que a eso he dedicado mi vida. A investigarme. Y a ver qué tal. Vale, eso, lo que yo decía, que buenos días.

1 comentario:

  1. (SIC)
    ...será que me he creído muy mucho que la única persona que va a acompañarme hasta que muera, voy a ser yo. Y me resulta tan interesante que creo que a eso he dedicado mi vida. A investigarme. Y a ver qué tal...


    Oh, maja. Cremita. De la buena :)

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