jueves, 25 de noviembre de 2010

Se pregunta por qué se nos encoje el corazón cuando llueve, como la ropa tendida, como la camiseta roja que más te gusta del armario, tendida, extendida, repartida en la cuelga de tender, como los pájaros mojados de los que habla Quique. Puto corazón que no sabe esconderse del temporal, que anda pasando frío en otoño, que huele a suavizante, a nenuco, a bebé con patucos nuevos. Mi corazón bajo la lluvia es pequeñito, no tiene paraguas ni dinero para comprarse botas. Se me ha resfriado y no para de toserme cuando despierta. Que cese la maldita lluvia, que se me ahoga como en las bañeras antiguas se ahogan los protas de las pelis de miedo. A mi corazón estrujado, encogido y arrugado se le está olvidando latir

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